Moscas volantes y destellos luminosos: ¿cuándo conviene consultar?
Pequeños filamentos, puntos o telarañas que flotan en el campo visual, a veces acompañados de breves destellos luminosos: estos síntomas son muy frecuentes y, la mayoría de las veces, benignos. Sin embargo, algunos signos requieren un examen de la retina en un plazo de 24 a 48 horas.
Las moscas volantes presentes desde hace años son casi siempre benignas. En cambio, una lluvia de nuevos puntos negros, destellos luminosos repetidos o un velo oscuro en el campo visual requieren un examen de la retina en un plazo de 24 a 48 horas: son los signos de un posible desgarro.
¿De dónde vienen las «moscas volantes»?
El interior del ojo está lleno de un gel transparente, el vítreo, que ocupa el espacio entre el cristalino y la retina. Con el tiempo, este gel se licúa y se forman en él pequeñas condensaciones de fibras. Proyectan una sombra móvil sobre la retina: son las moscas volantes, o miodesopsias.
Son más visibles sobre un fondo claro (un cielo, una pared blanca, una pantalla) y parecen huir de la mirada cuando se intenta fijarlas, ya que se desplazan con los movimientos del ojo.
El desprendimiento de vítreo posterior, un fenómeno natural
Entre los 55 y los 65 años de media, el vítreo acaba despegándose de la superficie de la retina: es el desprendimiento de vítreo posterior (DVP). Aparece antes en caso de miopía alta, tras una cirugía de cataratas o tras un traumatismo ocular. No es una enfermedad, sino una etapa normal del envejecimiento del ojo.
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¿Por qué se ven destellos luminosos?
En el momento en que el vítreo se desprende, ejerce en algunos puntos una tracción sobre la retina. Esta, estimulada mecánicamente, envía una señal que el cerebro interpreta como luz: de ahí la sensación de destello, típicamente breve, situado en un lado del campo visual y más perceptible en la oscuridad.
Estos destellos no deben confundirse con el aura visual de la migraña oftálmica, que dura más bien de 20 a 30 minutos, afecta a los dos ojos y dibuja líneas centelleantes en zigzag.
Los signos que deben llevar a consultar rápidamente
- La aparición brusca de numerosas moscas volantes, como una lluvia de puntos negros u hollín.
- Destellos luminosos repetidos, sobre todo si son recientes o se intensifican.
- Un velo o una cortina oscura que invade un borde del campo visual.
- Una pérdida de visión brusca o una deformación de las líneas rectas.
En una minoría de casos, el desprendimiento del vítreo se acompaña de un desgarro de la retina. Detectado a tiempo, se trata con láser en unos minutos, en la consulta. Sin tratamiento, puede evolucionar hacia un desprendimiento de retina, que requiere entonces una cirugía urgente. Ahí radica el interés de un examen rápido.
Cómo se realiza el examen
La consulta comienza con un interrogatorio preciso: desde cuándo, un ojo o los dos, qué síntomas asociados. Tras medir la agudeza visual, la pupila se dilata con un colirio para examinar toda la retina, hasta su periferia, donde se producen la mayoría de los desgarros.
El examen puede completarse con una retinografía de campo ultra amplio, una OCT macular y, si el vítreo está turbio o hemorrágico, con una ecografía ocular. La dilatación vuelve la visión borrosa y sensible a la luz durante tres o cuatro horas: es mejor prever no conducir.
¿Y si el examen es normal?
Es el caso más frecuente y es una buena noticia. No es necesario ningún tratamiento: con las semanas, las moscas volantes se desplazan fuera del eje de la visión y el cerebro aprende a no notarlas. A menudo se propone un control unas semanas después, ya que un desgarro puede aparecer posteriormente. Cualquier cambio en los síntomas justifica volver a consultar sin esperar.