Diabetes: por qué un fondo de ojo cada año
La retinopatía diabética daña la retina en silencio y sigue siendo una gran causa de ceguera evitable. Un simple control anual lo cambia todo: le explicamos por qué.

La diabetes puede dañar los pequeños vasos de la retina: es la retinopatía diabética, primera causa de ceguera en el adulto antes de los 65 años en los países desarrollados. Sin embargo, es evitable con un seguimiento regular.
Una afectación invisible durante mucho tiempo
La retinopatía se instala sin ningún síntoma: la visión sigue siendo buena mientras los vasos debilitados ya tienen fugas. Cuando la vista disminuye, la afectación suele estar avanzada (edema de la mácula, hemorragias). De ahí la regla sencilla: no esperar a ver peor para hacerse revisar la retina.
Lo que acelera el daño
- una glucemia mal controlada (HbA1c elevada) y su antigüedad;
- una tensión arterial elevada;
- el tabaco y un colesterol no controlado.
Controlar bien la diabetes y la tensión protege directamente los ojos: aquí el oftalmólogo y el médico de cabecera (médecin traitant) trabajan codo con codo.
Un cribado sencillo y rápido
Se basa en las retinografías (fotos de la retina, a menudo sin dilatación) y, si es necesario, en una OCT de la mácula. Es indoloro y se realiza en el mismo lugar, en una sola visita.
Tratamientos eficaces cuando hacen falta
Si se actúa a tiempo, los estadios avanzados se tratan bien: láser para estabilizar la retina, inyecciones intravítreas en caso de edema macular. Una vez más, todo depende de la precocidad, y por tanto del control anual.