Pantallas y ojos de los niños: ¿qué hacer?
No, las pantallas no dañan los ojos de forma definitiva, pero favorecen la fatiga visual y la miopía. Buenos hábitos, edad por edad, y cuándo hacer el primer examen.

Las pantallas no «queman» los ojos de los niños, pero su uso prolongado, sobre todo de cerca y en interiores, favorece dos cosas muy reales: la fatiga visual y, sobre todo, la progresión de la miopía. La miopía infantil está aumentando con fuerza en todo el mundo.
La verdadera cuestión: la miopía que progresa
Pasar mucho tiempo en tareas de cerca (pantalla, lectura) y poco tiempo al aire libre acelera el alargamiento del ojo y, por tanto, la miopía. Los estudios coinciden en un punto clave: la luz del día protege. Se recomiendan unas 2 horas de actividades al aire libre al día, sea cual sea el deporte o el juego.
Pautas sencillas según la edad
- Antes de los 3 años: sin pantallas, o lo mínimo imprescindible;
- De 3 a 6 años: uso muy limitado, acompañado, nunca en el dormitorio;
- niño en edad escolar: favorecer las pausas y el aire libre, con las pantallas apagadas al menos 1 h antes de acostarse.
Los signos que deben alertar
Consulte si su hijo se acerca a la televisión o al cuaderno, entrecierra los ojos, se queja de dolores de cabeza, parpadea o se frota los ojos con frecuencia, o si un ojo parece desviarse (estrabismo). Una molestia visual no corregida puede repercutir en el aprendizaje.
El primer examen de los ojos
Se aconseja un examen hacia los 3 años para todos los niños —edad clave para detectar la ambliopía («ojo vago») y el estrabismo— y de nuevo antes de entrar en primaria (CP, primer curso de primaria en Francia). Antes en caso de prematuridad o de antecedentes familiares de graduación alta. El calendario completo de cribados detalla cada edad.
La corrección de la miopía infantil ya no se limita a las gafas: lentes frenadoras o colirios en dosis bajas pueden ralentizar su progresión. Lo hablamos caso por caso en la consulta.