DMAE: cómo reconocer los primeros signos y hacerse un cribado
Una línea recta que de repente parece ondulada, una mancha borrosa que dificulta la lectura: estos signos, a menudo discretos al principio, pueden anunciar una degeneración macular asociada a la edad (DMAE). Es la primera causa de baja visión después de los 55 años en los países occidentales y evoluciona durante mucho tiempo sin que el paciente se dé cuenta, porque en general al principio solo se afecta un ojo y el otro compensa.

La mácula es una pequeña zona de 2 mm en el centro de la retina, que concentra por sí sola cerca del 90 % de la información visual útil: es la que permite leer, reconocer un rostro o conducir. Con la edad, esta zona puede deteriorarse progresivamente: es la DMAE, que comienza casi siempre después de los 55 años. Contrariamente a una idea extendida, nunca deja totalmente ciego (la visión periférica permanece intacta), pero puede repercutir seriamente en la autonomía diaria.
Los signos que deben alertar
Cuatro síntomas típicos
Una visión borrosa o menos nítida en el centro del campo visual, líneas rectas que parecen deformadas u onduladas (por ejemplo el marco de una puerta o las baldosas), una mancha oscura que dificulta la fijación y colores que parecen menos vivos, con una disminución general del contraste. Estos signos suelen instalarse en un solo ojo, lo que hace fácil pasarlos por alto: el cerebro compensa con el otro ojo y la molestia pasa inadvertida durante meses.

El test de la rejilla de Amsler, para hacer en casa
Un test sencillo permite vigilarse entre dos consultas: la rejilla de Amsler, una cuadrícula con un punto de fijación en el centro. Tapándose un ojo y luego el otro, a la distancia habitual de lectura, se comprueba que las líneas siguen rectas y que el punto central es nítido. Cualquier línea que parezca ondulada o cualquier zona borrosa u oscura debe llevar a consultar con rapidez, sin esperar a la siguiente cita programada.
Dos formas, dos evoluciones diferentes
La forma seca (atrófica), la más frecuente, evoluciona lentamente por atrofia progresiva de la mácula; se vigila con regularidad para detectar un posible paso a la forma húmeda. La forma húmeda (exudativa), más rara pero de evolución rápida, corresponde a la aparición de vasos anormales bajo la mácula, responsables de una pérdida de visión que puede ser brusca. Se trata con inyecciones en el ojo, cuyo ritmo se individualiza hoy para cada paciente según su perfil de evolución.
Prevenir y detectar: lo que está en su mano
La edad y la herencia no se pueden modificar, pero sí varios factores de riesgo: dejar de fumar, primer factor modificable; privilegiar una alimentación rica en omega-3 y luteína (pescados azules, verduras de hoja verde, frutas de colores); proteger los ojos del sol durante todo el año con gafas con filtro adecuadas; y vigilar la tensión, el peso y el colesterol, factores cardiovasculares que también cuentan para la salud de la retina. A partir de los 55 años, un examen de fondo de ojo periódico sigue siendo el mejor modo de detectar la DMAE antes de que aparezcan síntomas molestos.
