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Un niño nunca dice que ve mal
Cree que todo el mundo ve como él. Por eso corresponde a los adultos detectar los signos y hacer revisar su vista.
Lo más habitual: ninguna queja; un trastorno de la visión se instala sin que el niño lo comunique. Las fechas clave: 5 controles: nacimiento, 9 meses, 2 años, 3-4 años, 5-6 años. Detectado a tiempo, todo se corrige mejor: gafas, rehabilitación, freno de la miopía según el caso.
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6 signos que deben hacer revisar la vista de su hijo
Ninguno es específico por sí solo. Varios juntos merecen un examen.
1 · Entrecierra los ojos para leer la pizarra, la televisión o un cartel a lo lejos. 2 · Se acerca: con la nariz pegada al libro, a la pantalla o al cuaderno, de forma permanente. 3 · Inclina la cabeza o cierra un ojo para fijar mejor algo. 4 · Se queja: dolores de cabeza, ojos que pican, cansancio al final del día. 5 · Se desengancha en el colegio: una bajada de notas inexplicada, falta de atención. 6 · Evita lo lejano: menos deportes de pelota, preferencia por las actividades de cerca.
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¿Por qué progresa la miopía?
En el niño miope, el ojo se alarga. Cuanto más se alarga, más se forma la imagen por delante de la retina y más aumenta la miopía.
1 · La herencia: un progenitor miope aumenta el riesgo; dos progenitores miopes, más aún. 2 · El trabajo prolongado de cerca: pantallas, lectura, deberes a menos de 30 cm, sin pausas. 3 · La falta de luz natural: es el factor más subestimado y el más fácil de corregir. 4 · La edad de inicio: cuanto antes aparece la miopía, más años tiene para progresar.
Una miopía alta en la edad adulta supone un mayor riesgo de desprendimiento de retina, glaucoma y maculopatía. Frenarla es proteger el futuro.
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Las fechas clave del cribado oftalmológico en el niño
El cribado visual forma parte del seguimiento de salud de su hijo en edades clave. Estos controles permiten detectar de forma precoz posibles trastornos.
Al nacer / antes del alta de la maternidad: examen de los ojos y búsqueda de posibles anomalías (reflejo luminoso, catarata congénita, infecciones…). Hacia los 9 meses: control del comportamiento visual, búsqueda de estrabismo o de anomalías oculares. Hacia los 24 meses: nuevo control visual. Entre los 3 y los 4 años: cribado de la vista (agudeza visual en particular), organizado por la PMI (servicio público de protección materno-infantil) y, en algunos colegios, por la Assurance Maladie (Seguridad Social francesa) con un ortoptista. Entre los 5 y los 6 años: nuevo cribado de la visión antes o en el momento de la entrada en el CP (primer curso de primaria) (medicina escolar).
¿Y después? El cribado de los trastornos de la vista también forma parte de los exámenes obligatorios a los 6 años, a los 8-9 años, a los 11-13 años y a los 15-16 años, con una visita de cribado de enfermería durante el 12.º año.
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¿A qué edad es el primer examen?
No hay una edad única: depende de cada niño.
Si existe un factor de riesgo, desde el nacimiento: prematuridad, antecedentes familiares, estrabismo o anomalía visible; el examen no se pospone.
Si no, en los exámenes de salud previstos, con un estudio completo antes de la entrada en el colegio, cuando el niño ya sabe responder.
Y a cualquier edad, sin esperar, si aparece un signo.
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Las pantallas, según la edad
Las pautas de las autoridades sanitarias: útiles tanto para el desarrollo del niño como para sus ojos.
0-3 años: ninguna pantalla. Única excepción, una videollamada con un familiar, acompañado por un adulto. 3-5 años: 1 hora al día como máximo, con un contenido adaptado y siempre acompañado. 6-18 años: 2 horas al día como máximo de pantallas de ocio, aparte del trabajo escolar, en un marco definido en familia.
Las cuatro reglas válidas a cualquier edad: ninguna pantalla por la mañana antes del colegio, ninguna pantalla durante las comidas, ninguna pantalla en la hora previa a acostarse, ninguna pantalla en el dormitorio.
Menos pantalla es también más tiempo al aire libre, el factor que mejor protege los ojos del niño.
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Prevenir la miopía en el niño: los buenos hábitos del día a día
2 h al aire libre al día: la luz natural ayuda a frenar el alargamiento del ojo.
Limitar las pantallas: reducir el tiempo de pantalla y evitar el uso prolongado sin pausas. La distancia correcta: mantener al menos 30 cm entre los ojos y el libro o la pantalla. Una habitación bien iluminada: leer y trabajar con buena luz, nunca en penumbra.
Unos buenos hábitos hoy son proteger la visión de mañana. Ante la duda, haga revisar la vista de su hijo.
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Conclusión: los ojos de un niño se vigilan, él no se queja
1 · Observe los signos del día a día: hablan antes que el niño. 2 · Respete las fechas clave del cribado, aunque no haya quejas. 3 · Mantenga los buenos hábitos: tiempo al aire libre, distancia, luz.
Detectado a tiempo, todo se corrige mejor. Revisión visual del niño en el consultorio — Grand Paris Ophtalmologie, 67 rue de Malnoue, Noisy-le-Grand.